lunes, 14 de abril de 2008

Las computadoras alcanzarán en el 2020 la complejidad del cerebro humano


La ley de Moore y el crecimiento exponencial. En el año 1965, Gordon Moore, inventor del circuito integrado y luego presidente de Intel, observó que el área de un transistor se reducía aproximadamente un 50% cada doce meses. En 1975 revisó su observación, y con un dejo de conservatismo llevó la misma a 24 meses.
El resultado se manifiesta en que cada dos años se puede cargar el doble de transistores en un circuito integrado. Esto duplica tanto la cantidad de elementos como la velocidad, y puesto que el coste de los mismos es constante, se desprende que cada dos años obtenemos el doble de hardware por el mismo dinero. Esto aplica tanto a procesadores como a memorias.
A este aserto lo denominamos como ley de Moore. La misma hizo que de los 3500 transistores que en 1972 tenía un chip Intel, se pasara a 6000 en 1974, a 29000 en 1978, a 134000 en 1982, a 3,1 millones en 1993 y a 7,5 millones en 1997.
La validez de la ley
Observa Ray Kurzweil, prestigioso investigador, galardonado por el MIT y ganador del premio Dickson, que muchas predicciones descansan sobre extrapolaciones irreflexivas de las tendencias actuales, sin tener en cuenta las fuerzas que pueden terminar con dicha tendencia, o bien alterarla seriamente. Como ejemplo de predicción felizmente incumplida, podríamos citar la teoría Maltusiana.
En este caso, afirma Kurzweil, nada indica que este crecimiento vaya a lentificarse, incluso se vislumbran tecnologías disruptivas, como por ejemplo la computación cuántica, que podrían incluso generar un salto drástico sobre la ya exponencial ley de Moore.
La complejidad de la vida
Hoy, todos sabemos que la vida se encuentra codificada en código cuaternario sobre las moléculas de ADN, pero, ¿cuánta información contiene el genoma humano?
Según las estimaciones actuales, sobre 6000 millones de bits de código genético humano, el 95% del mismo no computa; es decir, no produce proteínas y parece inútil. Es decir que la parte activa del código comprende la friolera de 23 Mgby, o sea, menos que el código del Microsoft Word, y mucho menos que la información que puedo guardar en mi teléfono celular.
En cuanto al cerebro en funcionamiento los números son bastante superiores: Se estima que la cantidad de neuronas que lo comprenden alcanzan las 100 mil millones, con un promedio de 1000 conexiones por neurona. Esto brinda un total de 100 billones.
Alcanzando la complejidad del cerebro humano
Según los cálculos de de Kurzweil, en el año 2019 un aparato de u$s1000 tendrá una capacidad aproximadamente equiparable al cerebro humano y sus 100 billones de conexiones.
Lógicamente, esto no implica que necesariamente se disponga del software que brinde una simulación del comportamiento humano, pero seguramente no estaremos lejos de lograrlo.
Kurzweil sigue adelante con sus predicciones y afirma que para el 2029 una unidad informática de u$s1000 tendrá la capacidad de cálculo de mil cerebros humanos.
Lo que viene sobre el hardware
Kurzweil anticipa la generalización de las conexiones directas entre el cerebro humano y las máquinas, tales como la posibilidad de agregarnos memoria, unidades aritméticas, mejoradores de la vista, o modificadores del carácter.
Quizás la visión mas audaz de Kurzweil sea la de la posibilidad de escanear el cerebro de una persona en un instante específico, y replicarlo en una computadora para continuar con esta última como soporte de la conciencia de modo de poder extender sin límite la vida humana con continuidad de la conciencia.
¿Realidad o ficción? La ley de Moore sigue cumpliéndose inexorablemente. El resto, lo podremos comprobar en no tanto tiempo.

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